Educación y la reproducción social: Todo mejora pero en realidad nada cambia.

Educación y la reproducción social: Todo mejora pero en realidad nada cambia.

A propósito de los resultados PISA 2012 donde Chile ha destacado por sus resultados debido a que en todas las áreas (matemáticas, lenguaje y ciencias), se ha ubicado sobre el promedio de los países Latinoamericanos que participan de dicha prueba, es necesario contrapesar algo que necesariamente debe ser destacado: la profunda desigualdad social de nuestro país que se refleja no sólo en esta medición, sino también en otras.

El Estudio Económico Para Chile (2013) desarrollado por la OCDE ya lo mencionaba en sus observaciones respecto a la áreas críticas que debemos mejorar, y es que a pesar de la positiva evaluación en los indicadores macroeconómicos, Chile sigue siendo el país con mayor desigualdad en la distribución de ingresos (el 20% superior de la población gana 13 veces más que el 20% interior, según el estudio).  El acceso limitado, como indica el estudio, a una educación de alta calidad evidentemente está condicionado por un tema socioeconómico.  Y es especialmente importante hacer notar además cómo las clases sociales determinan el éxito y fracaso en el sistema escolar, pues según la teoría, es precisamente la educación uno de los principales y más importantes mecanismos de movilidad social.

Autoridades de gobierno naturalmente han querido destacar lo positivo, pero es imprescindible poder analizar aquello en lo que parece no logramos avanzar.  Por ejemplo, la prueba PISA categoriza los resultados de desempeño de los estudiantes en 6 niveles.  Todos quienes se ubican bajo el nivel 2 “no alcanzan las competencias mínimas requeridas para participar completamente en una sociedad moderna”.  Ante esto, los resultados en matemática y ciencias muestran que un 52% y un 50% de los estudiantes respectivamente, no tendrían las competencias mínimas requeridas.   Sin embargo, lo que más llama la atención es la brecha existente entre los resultados de los estudiantes considerando la variable socioeconómica.  Así, los resultados  establecen una relación directa entre nivel socioconómico y resultados.  Creo que ya saben cómo se da esta relación.  Esto se ratifica nuevamente cuando se analizan los resultados de acuerdo a la dependencia de los establecimientos escolares.  Así, en las áreas de lenguaje y matemática, encontramos que mientras los establecimientos municipales obtienen peores resultados en comparación a nuestros pares regionales, los establecimientos particulares pagados tienen mejores resultados incluso que el promedio OCDE.   Lo preocupante en relación a estos resultados es que no parecen mostrar variaciones significativas en comparación a otros años, lo que implica que, en efecto, que estamos estancados en un problema no menor que además, consolida como diría Bourdieu la reproducción de jerarquías sociales.

Poner en duda el hecho que nuestro actual sistema escolar no funciona como un promotor de movilidad social, sino que, muy al contrario, reproduce las diferencias sociales, fortaleciendo la rígida estratificación social de nuestra sociedad es algo que aún no se logra reconocer plenamente.  Y es que el tema es mucho más difícil.  No se trata sólo de las escuelas y el acceso a una educación que claramente es diferenciada.  Los niños y niñas ya entran al sistema escolar con un capital cultural diferenciado.  Y la extensión de la lógica de segregación desde lo particular a lo institucional sólo implica en la práctica que quienes tienen menos capital (de toda índole), tienen menores posibilidades de lograr un buen desempeño escolar.  Por años hemos querido creer en el valor de la meritocracia, sin embargo, y los resultados PISA y otros más lo confirman, las fuerzas de la estructura social son mucho más fuertes de lo que queremos pensar. La exclusión social, la segregación, la desigualdad son los factores que en gran medida determinan las diferentes realidades que viven las personas.  Culpar a los grupos “vulnerables” de su propio destino, es estar ciego a estas desigualdades estructurales que hacen que las oportunidades para “salir adelante” sean muy limitadas.

Bourdieu señala que “la sociedad humana se asemeja a una competencia feroz cuyo premio es la posición social”, lamentablemente los resultados de dicha competencia son predecibles cuando un segmento de los que participan en esta carrera parten con una ventaja considerable y bastante injusta.

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Christine Bailey
About Christine Bailey

Socióloga Universidad de Playa Ancha, Magíster en Políticas Públicas, University of Sydney, 2012. Se ha desempeñado principalmente en temas de seguridad ciudadana en el sector público. Temas: seguridad ciudadana, desarrollo humano, género. More Posts

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