Decálogo para el Urbanismo Sustentable. Principio 5: Empoderamiento

Decálogo para el Urbanismo Sustentable. Principio 5: Empoderamiento

La problemática de la sustentabilidad en las ciudades es un tema que va más allá del cumplimiento de metas en torno al uso eficiente de recursos naturales: es una suma de cambios de conducta en pos de cuidar nuestros recursos para el futuro. Quizás esto se ejemplifique más claramente en el caso del reciclaje: no importa tanto el número de puntos limpios que agreguemos a nuestras comunidades, si esto no se acompaña con un cambio cultural respecto a la gestión de residuos en nuestro hogar, trabajo y actividades recreativas. Si no entendemos el valor del reciclaje y porqué separar los distintos desechos, la estructura para el reciclaje no será utilizada ó se hará de mala forma.

Es por ello que uno de los elementos principales del Urbanismo que incorpora criterios de sustentabilidad es dicha dimensión cultural. La participación, las relaciones entre actores diversos, la generación de liderazgos, la organización, formación y fortalecimiento de redes sociales, la identidad comunitaria, en definitiva el empoderamiento (empowerment en inglés) son algunos temas abordados desde esta nueva mirada. Es ahí donde emergen espacios para proyectos culturales-educativos en el espacio público, que tengan como fin empoderar a los ciudadanos para que se transformen en actores activos por una ciudad más amable, segura y limpia. En definitiva, si la ciudadanía no vela por este cambio de actitud respecto a la necesidad de cuidar nuestro medio construido, es imposible que proyectos y políticas puedan sostenerse en el tiempo y alcanzar sus metas.

El concepto de empoderamiento nace desde el campo de la sicología comunitaria y  puede definirse como “un proceso, un mecanismo mediante el cual las personas, organizaciones y comunidades logran control sobre sus asuntos” (Rappaport 1987: 122). Dicha dimensión de control es particularmente relevante dentro del paradigma del desarrollo sustentable, en cuanto la comunidad en su conjunto debe generar una transformación en sus conductas para establecer mecanismos eficientes en el uso de sus recursos y cuidado del medio ambiente.

Más aún, la palabra empowerment (en inglés), en un sentido general, es empleado en múltiples contextos para significar un aprovechamiento positivo del poder. Esta expresión puede ser separada en tres elementos. El primero es el radical power que significa poder en inglés, el segundo es el prefijo em, que, agregado al radical power, expresa un movimiento de acceso al poder. La asociación de estos dos elementos forma el verbo empower, que designa generalmente a un aumento del poder. El último elemento es el sufijo merit que sugiere la presencia de un estado resultante de aumento del poder. En un primer momento, empowerment puede, entonces, ser comprendido como un movimiento (proceso) general de adquisición de poder en vistas a alcanzar un objetivo preciso (Le Bossé & Dufort, 2002). Así, junto con “tomar control” de sus acciones, las comunidades ahora pueden también fijarse metas y plazos a través de los cuales alcanzar los objetivos que se planteen, lo cual es fundamental en cualquier plan ó programa relacionado con el desarrollo sustentable, que comúnmente cuentan con metas cuantificables para transformar la forma en que usamos y gestionamos nuestros recursos.

En un sentido más profundo, la noción de empoderamiento está directamente relacionado con el concepto de el ‘derecho a la ciudad’ (Right To The City), íntimamente ligado al  trabajo de Henri Lefebvre. En forma resumida, puede entenderse como “el derecho a vivir en una sociedad en la que las personas son libres para satisfacer sus propios deseos, en la que todos tienen las mismas oportunidades de hacerlo y en la que se les apoya en ese objetivo” (Marcuse, 2010). Esta última dimensión incorpora de manera central el concepto de “equidad” dentro de este nuevo paradigma de acción colectiva: los objetivos trazados deben traer beneficios a la comunidad en su conjunto.

Este nuevo ámbito de acción, que se ubica en la intersección entre los conceptos de ciudadanía, medio ambiente y Estado, ha generado iniciativas de interés en los últimos años. Estas nuevas práctica urbanas se caracterizan por comprometer  a las comunidades y ayudarlas a  identificar sus activos y que consideren la mejor manera de aprovecharlos, ya sean  edificios, barrios, empresas, instituciones culturales, paisajes naturales, o capital  intelectual o creativo. De esta manera, se establece un mecanismo auto-ajustado de retroalimentación, mientas las  comunidades trabajan creativamente sobre sus fortalezas, proceso en el cual pueden convertir sus mayores problemas en soluciones.

Uno de los principales referentes de este campo de acción es el trabajo de Santiago Cirugeda, arquitecto cuyo ámbito de experimentación estuvo centrado en los límites entre espacio público y privado en la ciudad. Actualmente  se define como un “Arquitecto Social” y vuelca su trabajo en su estudio “Recetas Urbanas”, el cual continúa “el desarrollo de proyectos de subversión en distintos ámbitos de la realidad urbana que ayuden a sobrellevar esta complicada vida social. Desde ocupaciones sistemáticas de espacios públicos con contenedores, hasta la construcción de prótesis en fachadas, patios, cubiertas e incluso en solares. Todo ello negociando entre la legalidad e ilegalidad, para recordar el enorme control al que estamos sometidos.”

“Reciclar la ciudad: REUSANDO LA CIUDAD, OCUPANDO ESQUELETOS URBANOS

Fuente: Recetas Urbanas

En la misma línea, “Inteligencias colectivas.org” ha basado su campo de acción en la recuperación de  soluciones constructivas sin planificación arquitectónica, basados en una sabiduría popular heredada, para generar lugares de encuentro. Su objeto fundamental de estudio es el rescate de técnicas y soluciones constructivas-urbanísticas realizadas por ciudadanos comunes, muchas veces en contextos de precariedad. Esta mirada plantea temáticas relacionadas con la “arquitectura colectiva” y el rol del diseñador en el comprender el valor de tales intervenciones y potenciarlas para lograr máximos resultados.

“Ciclo-tiendas en Medellín”

Fuente: Inteligencias colectivas

Desde un punto de vista más especulativo, acciones relacionadas con el empoderamiento también se ha traducido en proyectos de intervenciones urbanas que vienen a poner en énfasis en los desequilibrios en el uso del espacio público. Parking Day surge como una crítica a la cantidad de espacio público destinado al transporte motorizado particular. Park-ing Day es un evento que busca recuperar y transformar temporalmente los estacionamientos destinados a los automóviles en pequeños parques públicos.

Finalmente, iniciativas como Hecho en Casa y 100en1día tienden a poner el énfasis en el carácter festivo del espacio público

 

Referencias

Rappaport, J. (1987). Terms of empowerment/ exemplars of prevention: Toward a theory for community psychology. American Journal of Community Psychology, 75,121-148.

Le Bossé, Y. Dufort, F. (2002). El empoderamiento de las personas y comunidades: otra forma de intervenir. En F. Dufort J. Guay (Eds.), Agir au coeur des communautés: La psychologie communitaire et le changement social (pp. 75-115). Laval, Canadá: Les Presses de l’Université Laval.

Harvey, D. (2003) The right to the city, International Journal of Urban and Regional Research, 27 (4), pp: 939-934.

Lefebvre, H. (1969) El derecho a la ciudad, Ediciones península, Barcelona, pp: 169 [1ª ed: (1968) Le Droit à la ville, París: Anthropos]

 

Links

Inteligencias colectivas.org

Recetas Urbanas

Parking Day

Hecho en Casa

100en1dia

 

 

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Juan Pablo Blanco
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Arquitecto UC y Magíster en Arquitectura UC. PhD University of Melbourne. More Posts

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