Redes sociales: el territorio pierde terreno.

Redes sociales: el territorio pierde terreno.

Erving Goffman es uno de los sociólogos más influyentes en el campo de la interacción social.  Sus principales obras toman como objeto de análisis las relaciones cara a cara.  Evidentemente, un principal supuesto de dichos análisis es que la interacción social se da cuando dos o más sujetos están próximos en un mismo espacio físico.

La revolución de Internet ha hecho que hoy en día entendamos que la interacción no necesariamente pasa por la proximidad física de los sujetos que interactúan.  La promesa de la globalización parece que se volvió más palpable con la creación y masificación del uso de redes sociales.  Este mundo globalizado donde no hay límites territoriales se convierte para muchos en una realidad.

Sin embargo, la proliferación de distintas formas y usos de estas tecnologías acarrean efectos y generan consecuencias que hasta ahora, no sabemos si son o no deseadas.   Edwin Gardner, en un corto pero preciso artículo titulado “no hay necesidad de arquitectura pues ahora tenemos Facebook”[1], señala cómo las redes sociales han confirmado que efectivamente el territorio pierde terreno ante este nuevo espacio, un espacio virtual.  En este sentido, la función social del espacio público también se ve alterada por el surgimiento de las diversas redes sociales.

El espacio público no es sólo el escenario de la vida cotidiana, es también un lugar de relaciones sociales, de contacto entre ciudadanos, es a veces el escenario de manifestaciones y diversas expresiones políticas.  Por lo mismo, asociamos el espacio público como una cristalización de la democracia, pues precisamente la característica vital del espacio público es ésta concepción de libertad.  Un espacio público puede ser ocupado por cualquier persona, sin restricciones.  Sin embargo, día a día, estas mismas actividades que antes se articulaban y expresaban en la calle, ahora se realizan mediante redes sociales.

En un plano básico pero elemental, las redes sociales van cambiando nuestra forma de interacción cotidiana.  Facebook nos permite tener cientos de amigos y saber en detalle cuestiones de su vida.  Twitter nos permiten contar con una gran cantidad de información.  Pero parece existir una contradicción: tenemos más amigos, más contactos, más redes, ciertamente más información, pero la calidad de las relaciones sociales parece estar deteriorándose.  Recientemente me encontraba en un seminario de alumnos de sociología, y uno de ellos contaba la traumática experiencia de haber instalado Internet en la casa que compartía con sus amigos.  La mesa del comedor, un espacio que antes era utilizado para compartir conversaciones del día a día, ahora se transformaba en la mesa que sostenía los computadores de las mismas personas que ahora no conversaban, pero sí chateaban por Facebook.  La comodidad de operar desde un escritorio para diversos fines, que incluso, como decía anteriormente, pueden ser políticos (ciberactivismo), va reforzando la idea de que el espacio territorial, así como el espacio público son cada vez menos relevantes.

Desde una mirada crítica, es importante señalar también cómo estas redes sociales, que parecen ser democráticas, pues aparentemente tampoco discriminan, en realidad también se constituyen en un medio de control, consumo y alienación.  Hoy en día no basta con conectarse esporádicamente…hay que estar permanentemente conectados.  No lo duden, las compañías a cargo de diseñar y sacar al mercado los smartphones, tablets, notebooks, así como los proveedores de servicios de red están felices. Hoy es Facebook, Twitter, Instagram, antes era Fotolog o Myspace, el punto es poder realizar un uso consciente de las redes sociales, intentando asimilar y entender las implicancias que aquello conlleva.  Suele suceder que cuando analizamos los efectos negativos de las redes sociales, pensamos que es un problema para el otro, y no nos damos cuenta cómo nos puede afectar a nosotros mismos.  No estoy, en absoluto haciendo un llamado a no usar las redes sociales.  Los beneficio de la tecnología son reales y están allí.  Lo importante, es saber utilizar la tecnología a nuestro favor como individuos y como sociedad.

La esperanza es que, a pesar que el espacio público cada vez se ve deteriorado y limitado, no sólo por el espacio virtual, sino también por la proliferación de espacios privados, ciertas personas aún son capaces de diferenciar aquello que produce lazos fuertes en la vida social:  la interacción cara a cara, el territorio y sentido de identidad que este mismo otorga, los cuales siguen siendo para muchos fundamentales para nuestra sociedad.


[1] Traducción propia.  Título original: No need for architecture, we’ve got facebook now.

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Christine Bailey
About Christine Bailey

Socióloga Universidad de Playa Ancha, Magíster en Políticas Públicas, University of Sydney, 2012. Se ha desempeñado principalmente en temas de seguridad ciudadana en el sector público. Temas: seguridad ciudadana, desarrollo humano, género. More Posts

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