Una deuda pendiente del Colegio de Arquitectos

Una deuda pendiente del Colegio de Arquitectos

El 7 de abril de 1981, se publicó el Decreto Ley Nº 3.621 que obligó a los Colegios Profesionales a transformarse en Asociaciones Gremiales. Esto constituyó un hito clave, que continúa penando hasta el día de hoy, no sólo al gremio de arquitectos, sino sobre todo a los ciudadanos que habitan nuestros núcleos urbanos.

Dicho decreto le  quitó la tuición sobre el desempeño profesional y el control de la ética de sus asociados al Colegio de Arquitectos, y estableció la libertad de colegiarse o no. Dicho en otras palabras, dejó al “gremio de arquitectos” sin un poder político real sobre el cual defender el ejercicio de la profesión y los futuros efectos del mismo ejercicio sobre la ciudad, fundamentando aquello  en un “libre ejercicio de la profesión”. Sin embargo, dicha libertad no es más que una mera ilusión. Dicha libertad fue concebida para dividir al gremio y menguar su voz política; el costo de  dicha “libertad” para los arquitectos, ha sido perder el poder de decisión y por ende la real libertad del ejercicio profesional, donde la pregunta no se encuentra ya en el quién la ejerce, sino en el cómo se ejerce la profesión.

Lo establecido por el decreto, impuesto en el régimen militar, funciona bajo las lógicas del libre mercado. Sin embargo hay ámbitos en los cuales el sistema neoliberal no es capaz de internalizar muchas variables para ponderarlas de modo adecuado en el esquema de costo y beneficio, que es el que actualmente impera en la toma de decisiones. Esto significa, muchas veces, diagnósticos poco certeros y por ende decisiones erradas, al considerar sólo una versión parcial de la realidad, que no considera gran parte de la externalidades generadas.

La única fuente de resguardo de la profesión de la arquitectura está dada en la ética individual, sin embargo este panorama hace imposible la planificación de gran escala. Existen innumerables instancias donde se puede doblegar la voluntad de los arquitectos y urbanistas sin tener mayor resguardo que su ética personal, que no alcanza para defender los intereses de “calidad espacial” que necesita la ciudad. Así, la posible agenda de arquitectos y urbanistas queda relegada a un segundo y tercer plano en pos de otras agendas políticas de corto plazo que intervienen rápidamente de forma visible en la contingencia nacional, y terminan doblegando los intereses de largo plazo vinculados a la construcción de ciudad con espacios urbanos de calidad, lo que siempre  implica tiempos superiores a un periodo de gobierno.

Producto de un “libertinaje profesional”, la ética ha sido menguada, quedando muchas veces relegada al mejor postor, donde lamentablemente muchos arquitectos son arrastrados y  conducidos por otros intereses ajenos a la profesión y disciplina, haciendo prevalecer el beneficio individual. Ese es el actual campo de juego establecido por el Decreto Ley Nº 3.621, para el ejercicio profesional de la arquitectura.

Bajo este panorama, no es de extrañar que el último gran hito en la planificación urbana para Santiago fuera el PRIS (Plan Regulador Intercomunal de Santiago) del año 1960, el que hasta el día de hoy ha guiado el desarrollo urbano de esta ciudad. La escala metropolitana no ha podido volver a ser planificada como en aquel entonces, cuando el gremio de arquitectos sí teníamos algo que decir y podíamos hacerlo.

El Colegio de Arquitectos, como su gran tarea pendiente tiene que volver a posicionar su voz en la agenda pública, volver a tener el peso gremial que tuvo hasta 1980. Ese deber pendiente ya ha comenzado a cumplirse, no a través del colegio mismo, sino a través de la sociedad civil, que poco a poco se va empoderando de los temas de ciudad y de la importancia de éstos para su desarrollo humano.

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Piero Mangiamarchi
About Piero Mangiamarchi

Arquitecto y Magíster en Arquitectura PUC Chile. Socio fundador de 3370 Studio, oficina de investigación aplicada a arquitectura y diseño, se ha desempeñado principalmente en ámbitos relacionados a la arquitectura y producción cultural. Temas: Patrimonio, políticas e Institucionalidad, desarrollo urbano y cultural. More Posts

1 Comment to “Una deuda pendiente del Colegio de Arquitectos”

  1. Finalmente la etica de la insercion en la ciudad y de la ciudad ,debiera regularse por un ente externo y atemporal a las presiones politicas sobre la planificacion a gran escala, pues mientras cualquier obra sea moneda de cambio y propaganda para un gobierno u otro, la calidad de esa obra no sera sopesada en el contexto pais-historia mas que lo que se demora una eleccion de lideres politicos.
    -Revisa como ejemplo de esto el proyecto Kaukari, que ya esta en ejecucion y no tiene manera de ser mantenido por la falta de vision a largo plazo, tanto de sus diseñadores como de sus promotores.

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