El río Mapocho, un espacio entre la ley.

El río Mapocho, un espacio entre la ley.

El río Mapocho es uno de esos lugares hitos en la ciudad de Santiago que nos pertenecen a todos y a la vez no pertenece a nadie. No existe la posibilidad real de acercarse a él, su cauce y sus aguas están alejados de la vida cotidiana de los santiaguinos, ya que sólo es un hito visual en el paisaje.

Proyectos como el “Mapocho Navegable” o el “Pedaleable” han aparecido en la agenda de arquitectos que buscan recuperar este espacio para la ciudad, sin embargo dichos proyectos a pesar de tener un posible gran impacto a nivel ciudadano, no han podido alcanzar el vuelo suficiente ni instaurarse en la agenda pública de forma permanente, sólo lo han hecho de forma temporal y como un capricho para alimentar los egos de algunos.

Bajo este mismo discurso, en este espacio de nadie, han sucedido intervenciones temporales que la gente parece reconocer un valor, el “Mapocho Iluminado” de Catalina Rojas o “Balneario Mapocho River” de Spam Arq, entre otras, reconocen la completa subutilización de la ribera del río, un hito de la ciudad que no le pertenece a sus ciudadanos más que de su visualidad. El Mapocho se presenta como un espacio sin ley o mejor dicho un espacio ENTRE la ley. En el que sus límites políticos administrativos no están claros y que gracias a su condición intercomunal lo desdibuja aún más.

El Mapocho así, se configura como un lugar intersticial, un espacio sin dueño y de difícil potestad, y que actualmente se está utilizando cómo el albergue de muchos sin casa y como espacio de protesta ciudadana (desde ANDA Chile a Correos de Chile), que permite su existencia y permanencia en el espacio público por un tiempo indefinido, ya que no se encuentra en el espacio oficial de la vida pública, y por ende, están alejados del control policial y la fuerza pública. Este espacio subversivo de la ciudad, les brinda un espacio entre la ley que les permite existir a los que no tienen cabida o derecho oficial en el sistema, otorgándoles una voz y existencia pública.

Este escenario es la prueba fehaciente de que el Mapocho puede ser considerado un espacio sin dueño, sin embargo bajo esta misma premisa hay que ser consciente de que un espacio sin dueño, es un espacio sin ley, y por lo mismo espera a ser tomado y reclamado por cualquiera bajo cualquier premisa o interés. Prueba de esto es que el mayor proyecto  que se ha realizado exitosamente en su lecho, es la Costanera Norte, un proyecto con claros fines privados en pos de un “progreso público”.

Este hecho es de fundamental importancia, ya que no sólo hecha por tierra la idea de que el Mapocho sólo puede ser apropiado con intervenciones puntuales, sino efectivamente puede ser apropiado con proyectos de la escala de la ciudad como el “Mapocho Pedaleable”, proyectos que deben tomarse este espacio, en la agenda pública de todos, y no sólo de los arquitectos.

Otra tarea pendiente para el Colegio de Arquitectos puede ser tomarse el curso futuro de la agenda del río Mapocho.

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Piero Mangiamarchi
About Piero Mangiamarchi

Arquitecto y Magíster en Arquitectura PUC Chile. Socio fundador de 3370 Studio, oficina de investigación aplicada a arquitectura y diseño, se ha desempeñado principalmente en ámbitos relacionados a la arquitectura y producción cultural. Temas: Patrimonio, políticas e Institucionalidad, desarrollo urbano y cultural. More Posts

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