Decálogo para el Urbanismo Sustentable*. Principio 2: Eficiencia Energética

Decálogo para el Urbanismo Sustentable*. Principio 2: Eficiencia Energética

* El siguiente artículo es la continuación de una serie de columnas dedicadas a entregar una visión comprehensiva de la sustentabilidad y su estado de aplicación a la escala urbana, campo de gran relevancia actual el país. No es, bajo ningún concepto, una revisión exhaustiva ni trata de definir el concepto de “sustentabilidad urbana”. Se trata más bien de post informativo acerca de qué considerar cuando hablamos de ciudades sustentables y cómo podríamos avanzar hacia dicho modelo.

La imagen ilustrativa de este artículo responde a una porción ya construida del proyecto “Masdar City“, en Emiratos Árabes, promocionada como “la primera ciudad 100% ecológica del mundo”. Una de las principales características de esta ciudad, entre otras, es que  tendrá 0% de consumo de energía eléctrica ya que las casas se enfriarán y calentarán con energía solar. Esta cero dependencia a fuentes tradicionales de energía por la incorporación de mecanismos basados en energía renovables es clave en la relación entre Eficiencia Energética y Urbanismo Sustentable.

Es indudable que uno de los conceptos más relacionados con la noción de desarrollo sustentable es el de la Eficiencia Energética (EE). En pocas palabras, significa reducir el consumo energético por parte de organizaciones y personas, debido a los nocivos efectos en el medio ambiente de los mecanismos tradicionales de generación de energía eléctrica. Debido a que dicha disminución en el consumo afecta directamente los costos asociados a la reducción del impacto medio ambiental, es una de las prácticas más relacionadas con el desarrollo sustentable, y muchas veces es entendida como sinónimo. Sin embargo, es preciso aclarar que la reducción de consumo energético influye solamente en la dimensión económica y, en cierta medida, en su dimensión medioambiental, dejando de lado la dimensión social. Más aún, la EE -ó también conocida como “ahorro energético”- no busca restaurar la condición pre-existente del medio ambiente a la introducción de dichas fuentes contaminantes. Sin esa capacidad “restauradora” toda política en ese sentido queda corta para alcanzar el sentido amplio de la sustentabilidad.

En Chile se ha generado un importante vuelco hacia prácticas que fomentan la EE. Actualmente el Gobierno de Chile ha comprometido una serie de acciones relacionadas con mejorar la calidad de vida en las ciudades, particularmente mediante la introducción de principios de sustentabilidad como la disminución del consumo energético y la adopción de estándares de construcción más restrictivos. Así, y como consta en el borrador de la nueva Estrategia Nacional de Construcción Sustentable (del MINVU), el país ha suscrito acuerdos con la comunidad internacional:

  • Se ha comprometido a reducir en un 20% los Gases Efecto Invernadero (GEI) proyectado al año 2020.
  • Disminución de un 12% del consumo energético de lo proyectado al 2020 (Estrategia Nacional de Energía 2012-2030).
  • Alcanzar un 10% de energía generada por Energías Renovables No Convencionales (ERNC) para el año 2024 (Meta establecida por la Ley N°20.257).

En el ámbito del diseño y planificación de ciudades, la EE ha empezado de a poco a ser una variable técnica que apoya la toma de decisiones hacia entornos más eficientes y amigables con el medio ambiente. Al respecto, diversas políticas y programas introducen ya esta práctica en viviendas e infraestructura pública, como el Sistema de Calificación Energética de Viviendas (MINVU).

A pesar de dicho avance, quedan pendientes una serie de trabas normativas respecto a la producción de energía, la cual está dominada por una pequeña cantidad de empresas privadas, dificultando la generación de mecanismos de co-generación y medición, los cuales son cruciales para una mejor gestión de la energía y medidas de “toma de conciencia” para la gran parte de la población. Sin un cambio normativo y apertura del país a un sistema de “cogeneración”, es difícil que las tendencias más sofisticadas de EE y planificación urbana puedan ser implementadas. Junto con ello, el país debe iniciar una transición hacia mecanismos de generación de energía de menor impacto al medio ambiente. Al respecto, ya se encuentra en trámite una Indicación al Proyecto de Ley que propicia la ampliación de la matriz energética mediante ERNC, la cual busca un aumento en la participación de las ERNC de 10% a 20%, para el 2020 (proyecto de ley 20/20). Si bien dicho esfuerzo es necesario, particularmente en el sentido de diversificar la matriz energética del país, aún no llega a Chile el debate respecto a la regulación en materia de autoconsumo energético. En países como España el autoconsumo energético —ó la producción de energía propia mediante paneles fotovoltaicos o minieólicos y consumirla en el momento—ha sido afectado por un “peaje“, que vuelve en un 27% más cara dicha energía que la que se abona por comprar a las compañías eléctricas.

Esquema del funcionamiento de una Smart Grid (FUENTE: http://www.ecointeligencia.com)

Medidas como el autoconsumo ó la cogeneración son una de las estrategias más revolucionarias para incorporar nociones avanzadas de Eficiencia Energética en ciudades, las cuales son parte fundamental del concepto de Smart Grid, ó red eléctrica inteligente. Dicho concepto, impulsado con fuerza a mediados de la década pasada,  parte de la noción de que es posible que las fuentes de generación de energía sean compartidas por mecanismos tradicionales (plantas termoeléctricas, por ejemplo), nuevas plantas de Energías Renovables No Convencionales (ERNC) e incluso edificios. Así, se busca una forma de gestión eficiente de la electricidad apoyada por tecnología informática y “medidores inteligentes” para optimizar la producción y la distribución de electricidad con el fin de equilibrar mejor la oferta y la demanda entre productores y consumidores.

Al respecto, numerosos proyectos de investigación buscan entender cuáles son las potencialidades de dicho modelo a nivel territorial (zonas climáticas), urbano y edificatorio. Más específicamente, buscan entender de qué manera los edificios, nuevos y existentes, pueden ser re-adaptados para ser una parte componente de dicha Red Eléctrica Inteligente, no sólo bajando su consumo, sino que generando energía para distribuirla al sistema. Al respecto, existe un interesante proyecto llevado a cabo por la National Science Foundation y las Universidades de Boston y MIT.

Creative Commons License
Decálogo para el Urbanismo Sustentable*. Principio 2: Eficiencia Energética is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial 3.0 Unported
Juan Pablo Blanco
About Juan Pablo Blanco

Arquitecto UC y Magíster en Arquitectura UC. PhD University of Melbourne. More Posts

Leave a comment