Áreas verdes y parques urbanos

Áreas verdes y parques urbanos

De acuerdo a un reciente estudio del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable de la UC[1], en la comuna de Vitacura cada habitante cuenta con 102 m2 de vegetación, comparado con los 9 m2 de Cerro Navia. Es decir, una persona en Vitacura dispone de 10 veces más vegetación que alguien de Cerro Navia. Además, según datos de CONAF, Vitacura tiene la mayor cantidad de árboles por habitante de la Región, con 3 árboles por vecino, cifra muy por encima de Pudahuel, que ni siquiera llega a 1 árbol por persona[2].

Si aceptamos como verdadera la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, de 9 m2 por habitante, como cantidad óptima de áreas verdes, y consideramos que la población de la Región crece a una tasa de 0,9% anual, se nos generaría una demanda anual de 111 hectáreas de áreas verdes.

Parece evidente que se requieren acciones inmediatas, pero el tema va más allá de superficie más o superficie menos. Debemos mirar el problema desde su raíz, para así plantear acciones sustentables en el largo plazo.

El Gobierno Regional Metropolitano elaboró una Política Regional de Áreas Verdes, que define a éstas como “superficies abiertas, naturales o artificiales, de dominio público o privado, donde la vegetación juega un rol importante, y están orientadas al uso y goce colectivo, pudiendo cumplir diversas funciones”. De todas las áreas verdes que incluye esa definición (parques, plazas, áreas deportivas, rotondas, bandejones, jardines, bordes de río y áreas silvestres), los parques urbanos son los que de mejor forma generan beneficios ambientales, económicos, sociales y territoriales.

Los parques urbanos, además de embellecer la ciudad, fomentan la recreación y el esparcimiento, ayudan a mejorar la salud física y mental, capturan gases de efecto invernadero, mejorando la calidad del aire y mitigando los efectos del cambio climático, permiten el desarrollo de nuevos mercados comerciales (por ejemplo la instalación de quioscos y comercios), ayudan a reducir la temperatura del aire y con ello los gastos en aire acondicionado. Son también una efectiva herramienta para recuperar pasivos ambientales (como el actual Parque Juan Pablo II en Puente Alto, sobre el terreno del ex basural La Cañamera), ayudan a reducir la contaminación acústica y favorecen la captación de aguas.

Pero para que efectivamente podamos percibir todos esos beneficios, los parques urbanos deben ser sustentables en el tiempo y tener mecanismos de gestión adecuados, que garanticen el acceso y uso para todos. Sólo de esta forma podremos avanzar hacia un mejor entorno social, podremos justificar los parques urbanos como inversión social y podremos gozar de su rentabilidad en el futuro.

La construcción de los parques urbanos, en coherencia con un sistema metropolitano de áreas verdes, que contribuya a equilibrar las dinámicas de desarrollo regional, bajo principios de identidad, calidad, equidad y sustentabilidad, plantea dos importantes desafíos a nuestra institucionalidad, necesarios de abordar desde ya. En primer lugar, la evaluación social de estos proyectos debiese incorporar de forma completa y precisa todos los beneficios antes descritos. Paralelamente, debiese potenciarse los Gobiernos Regionales para que éstos asuman un rol director y coordinador en la implementación de políticas regionales y proyectos asociados a estas materias, con capacidades profesionales y recursos acorde con ese rol.

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About Carlos Carvajal

Arquitecto y Magíster en Proyecto Urbano P.U.C. Chile. Se ha desempeñado principalmente en ámbitos relacionados al Desarrollo Urbano y la Planificación Regional, en el sector público y privado. Temas: desarrollo urbano, planificación regional, ordenamiento territorial, proyectos de inversión pública, gestión y evaluación de proyectos urbanos. More Posts

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